«Este descubrimiento tiene amplias implicaciones –asegura Paton–. Además de la clara relevancia para el Parkinson y la enfermedad de Huntington, también proporciona una oportunidad única para investigar condiciones de control de los impulsos, como la adicción y el trastorno obsesivo-compulsivo».

El equipo identificó una región del cerebro que suprime activamente el impulso de actuar, pero pretendían conocer dónde se origina ese impulso. Como se cree que la vía directa promueve la la acción, el sospechoso inmediato fue la vía directa de la misma región. Sin embargo, el comportamiento de los ratones prácticamente no se vio afectado cuando los investigadores la inhibieron.

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